Tradición y deuda busca desarticular la idea de la tradición europea y estadounidense como única tradición moderna. Por eso propone un conjunto de genealogías del modernismo a través de particularidades que van por fuera de la tradición occidental dominante. Por un lado se postula la genealogía poscolonial, el modernismo del realismo socialista de la Unión Soviética, China y otros “estados satélite”. Por la otra, una tradición underground en América Latina y Europa del Este.

El libro reflexiona acerca de la globalización como un esfuerzo por luchar contra la desposesión simbólica y económica que llevó a cabo el eurocentrismo y el supremacismo blanco.

Joselit no descarta las tradiciones dominantes, sino que las entiende en el contexto de otras expresiones simultáneas que fueron forzadamente sincronizadas, a fines de los años ochenta y comienzos de los noventa. Esta sincronización puso a dialogar las distintas tradiciones modernistas, haciéndolas corresponder en un marco temporal de un modo que puede resultar opresivo. Por eso el autor propone cambiar el término “contemporaneidad”, por el de sincronización, dado que se sincronizó la pobreza con el capital. Hablar de contemporaneidad supone una coexistencia neutral. Pensar la sincronización busca reflexionar sobre las distintas modernidades como una lucha.

Adriana Hidalgo Editora

 

Tradición y deuda - David Joselit

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Tradición y deuda busca desarticular la idea de la tradición europea y estadounidense como única tradición moderna. Por eso propone un conjunto de genealogías del modernismo a través de particularidades que van por fuera de la tradición occidental dominante. Por un lado se postula la genealogía poscolonial, el modernismo del realismo socialista de la Unión Soviética, China y otros “estados satélite”. Por la otra, una tradición underground en América Latina y Europa del Este.

El libro reflexiona acerca de la globalización como un esfuerzo por luchar contra la desposesión simbólica y económica que llevó a cabo el eurocentrismo y el supremacismo blanco.

Joselit no descarta las tradiciones dominantes, sino que las entiende en el contexto de otras expresiones simultáneas que fueron forzadamente sincronizadas, a fines de los años ochenta y comienzos de los noventa. Esta sincronización puso a dialogar las distintas tradiciones modernistas, haciéndolas corresponder en un marco temporal de un modo que puede resultar opresivo. Por eso el autor propone cambiar el término “contemporaneidad”, por el de sincronización, dado que se sincronizó la pobreza con el capital. Hablar de contemporaneidad supone una coexistencia neutral. Pensar la sincronización busca reflexionar sobre las distintas modernidades como una lucha.

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