La poesía de Gabo Ferro es la poesía de un mago. Alguien que puede hacer de las palabras siempre algo imprevisto. Hablar del mal y convertirlo en bien, hablar del bien y convertirlo en dolor, hablar de la muerte y transformarla en sembradora, en dadora de vida. Por eso, en sus poemas suceden cosas extraordinarias: el hambre del deseo pide una fruta y para que llegue, le dice al sol que la apure; otro hambre, el del amor, se come la noche; otro amor, el de la muerte enamorada, siembra al enterrador.

Es cierto, estas son canciones, pero son al mismo tiempo hermosos poemas: canciones-poemas de amor. Un amor hiperbólico, porque Gabo Ferro trata de abarcar todas sus formas, desde las más idílicas a las más desgarradas, hasta llegar a construir casi una épica del despecho. Pero la herida de amor no se encierra en sí misma, sino que, justamente, por volverse canto, poesía, se abre hacia otra cosa, se convierte en la huella de una transformación, y por eso escuchamos hablar de ese dolor con gozo. Es un dolor lanzado a la espera de una felicidad futura. La espera no es pasiva, porque el que vive esos amores intensos y traicionados combate contra sí mismo y a la corta o a la larga el amante desencantado encuentra nuevamente el jardín que vuelve cuando los ojos se abren, y atentos, recuperan la tensión amorosa hacia lo propio, hacia el jardín que somos. (Diana Bellessi)

La marca editora.

Encuadernación: Rústica. 144 páginas.

Costurera carpintero - Gabo Ferro

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La poesía de Gabo Ferro es la poesía de un mago. Alguien que puede hacer de las palabras siempre algo imprevisto. Hablar del mal y convertirlo en bien, hablar del bien y convertirlo en dolor, hablar de la muerte y transformarla en sembradora, en dadora de vida. Por eso, en sus poemas suceden cosas extraordinarias: el hambre del deseo pide una fruta y para que llegue, le dice al sol que la apure; otro hambre, el del amor, se come la noche; otro amor, el de la muerte enamorada, siembra al enterrador.

Es cierto, estas son canciones, pero son al mismo tiempo hermosos poemas: canciones-poemas de amor. Un amor hiperbólico, porque Gabo Ferro trata de abarcar todas sus formas, desde las más idílicas a las más desgarradas, hasta llegar a construir casi una épica del despecho. Pero la herida de amor no se encierra en sí misma, sino que, justamente, por volverse canto, poesía, se abre hacia otra cosa, se convierte en la huella de una transformación, y por eso escuchamos hablar de ese dolor con gozo. Es un dolor lanzado a la espera de una felicidad futura. La espera no es pasiva, porque el que vive esos amores intensos y traicionados combate contra sí mismo y a la corta o a la larga el amante desencantado encuentra nuevamente el jardín que vuelve cuando los ojos se abren, y atentos, recuperan la tensión amorosa hacia lo propio, hacia el jardín que somos. (Diana Bellessi)

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Encuadernación: Rústica. 144 páginas.